martes, 17 de julio de 2012

Dimensión, espacio, tiempo y fenómenos paranormales


Dimensión es una abstracción que define las características métricas o topológicas de un objeto, o bien el valor de su medida. Nuestra relación cotidiana con la dimensión es el volumen, las tres dimensiones en las que presumiblemente vivimos. Y digo presumiblemente pues la afirmación más acertada sería decir que vivimos – al menos – en cuatro, siendo la cuarta dimensión lo que llamamos “tiempo”.

Entender el tiempo como cuarta dimensión es sencillo. Una línea recta constituye la primera dimensión, formada a partir de una sucesión infinita de puntos o elementos adimensionales. Un plano, la segunda dimensión, se construye con una sucesión infinita de rectas. El espacio, las tres dimensiones, se consiguen tras seriar infinitos planos. Sería lógico pensar que la cuarta dimensión es una sucesión infinita de espacios, una serie de “fotogramas volumétricos”. Uno de esos fotogramas sería por ejemplo justo este instante, y otro sería el momento en el que has abierto este blog. En general todos secuenciamos del mismo modo la percepción de esos fotogramas en “anteriores” y “posteriores”, dando lugar a nuestra concepción del paso del tiempo.

Pero, ¿es nuestra percepción eficaz en la ordenación de esos fotogramas? ¿Se puede estar totalmente seguro de que unos fotogramas fueron antes que el otro?. Se ha demostrado que por medios físicos (un golpe en la cabeza, por ejemplo) o químicos (algunas drogas) nuestra mente desordena o incluso borra fragmentos de esa secuencia de fotogramas espaciales. El tiempo se curva llegando a romperse y desprenderse fragmentos.

Por otro lado, no todos percibimos la realidad de la misma manera. Hay gente más intuitiva, cognitiva o sensible, que dicen percibir “cosas”: ver seres que otros no ven, soplos de aire, oír voces y en general todos aquellos fenómenos llamados paranormales, etimológicamente “al margen de lo normal”.

Si reflexionamos y somos capaces de alejarnos de la visión simplista del tiempo como un sereno tránsito de fotogramas uno detrás de otro, ¿por qué no pueden ser esas “paranormalidades” sencillas perturbaciones de esa secuencia? Personas debidamente sensibles pueden percibir en los fotogramas “actuales” incursiones de fotogramas “anteriores” o “posteriores”. Eso explicaría que en ocasiones una persona sea capaz de ver u oir a su bisabuela una vez ya fallecida, un fotograma “anterior” se ha colado en nuestra actualidad. O bien esos “seres” de grandes ojos y aspecto alienígena quizás sea el resultado de la evolución darwiniana del hombre y se trate de un fotograma de dentro de 5000 años.

Pensad en cualquier fenómeno paranormal que se os ocurra, tiene su debida explicación si nos convencemos de que el tiempo puede curvarse e incluso fragmentarse.

Evocador

viernes, 13 de julio de 2012

Non nobis, Domine, Non Nobis, Sed Nomini Tuo Da Gloriam.



Si hay un día fetiche en la historia del hombre ese es el viernes 13. Origen de fobias, final anunciado de monjes guerreros.

Tradicionalmente el origen se sitúa en el viernes 13 de octubre de 1307, día en el que bajo las órdenes de Felipe IV el Hermoso de Francia fue capturado un nutrido grupo de Caballeros Templarios, injustamente juzgados y condenados a la hoguera ante la impasividad del Papa Clemente V (quien 3 años más tarde los declararía oficialmente herejes). Lejos de mitos y leyendas, el trasfondo era el mismo de siempre: el dinero.

El motivo de su fundación fue el de proteger la vida de los peregrinos a Jerusalén. Sin embargo, en poco tiempo se convirtieron en un complejo entramado económico a golpe de bula papal. Un monopolio "libre de impuestos" en los viajes y mercadeo con Tierra Santa asentado en una serie de fortificaciones por todo el Mediterráneo y unas técnicas financieras que constituyeron una forma primitiva de los bancos modernos. Son proverbiales las riquezas y cantidades de dinero que manejaron, convirtiéndose en uno de los principales prestamistas de los reinos de la Europa Medieval.

Uno de sus más ínclitos acreedores, Felipe IV de Francia, en su pretensión de convertirse en el teórico líder espiritual y temporal de aquella Europa, les asestó un golpe que a la postre fue mortal de necesidad. No hay mejor forma de saldar una deuda que eliminando al prestamista, pensó. La ocasión se presentó a la muerte del Papa Benedicto XI. Felipe consiguió que en el  cónclave se nombrara Papa a una marioneta a su servicio que ni siquiera era cardenal, el arzobispo de Burdeos Bertrand de Got, cuyo nombre de pontífice fue Clemente V.

Siendo el líder de la cristiandad el propio Felipe IV a la sombra de Clemente V, no tuvo que esmerarse mucho a la hora de buscar una justificación para eliminar a los Caballeros Templarios. Los cargos fueron variados y muy imaginativos: herejía, sodomía, adoración a ídolos paganos, escupir y orinar sobre la cruz, adoración del Baphomet, etc.

Un día en el que sucintamente se conmemora el odio de un rey, la impasividad de un Papa, la victoria del dinero sobre el hombre, la injusticia y la muerte de personajes de leyenda, siempre es un buen día para inaugurar un blog.

Evocador